Perdió a su madre a una edad temprana.
Tuvo problemas de salud.
Fue detenido por la policía de Napoleón Bonaparte.
Sus esfuerzos por fundar una congregación religiosa tropezaron con grandes dificultades.
Sin embargo, era un hombre de determinación inquebrantable y confianza eterna en Dios.
Un hombre que vivió verdaderamente las palabras: «Nunc Coepi – Ahora Comienzo».



