Oblatos, ofrecidos, entregados

El fin de la Congregación es atender seriamente a la santificación de sus miembros por medio de la siempre atenta imitación de Jesucristo a quien se proponen como modelo de toda acción, junto a los ejemplos de María Santísima, su querida Madre; y atender con toda dedicación a la redención y santificación de los hombres, con la exacta observancia de sus Constituciones aprobadas por la Autoridad Eclesiástica.

Profundamente convencidos de que su vida religiosa, sacerdotal y apostólica será auténtica solamente en la medida en que adhieran a Cristo con la mente y con el corazón y compartan la vida, los Oblatos tienen en cada acción… siempre a Jesús ante los ojos como su compañero y modelo en el misterio de su vida en Nazaret y en su vida apostólica, en sus relaciones con el Padre y en la infinita misericordia hacia los hombres, en sus humillaciones y en sus sufrimientos.