Presentación

Presentación

Queridos hermanos:

Les comparto estas páginas con sincero afecto y el deseo profundo de que sean recibidas como lo que son: una palabra nacida desde el corazón de nuestra vida compartida.

Al celebrar el bicentenario de la aprobación pontificia de nuestra Congregación, sentimos la necesidad de regalarnos un tiempo para detenernos, respirar hondo y volver a reconocernos como hermanos unidos por un mismo don.

Este texto no pretende agotarlo todo ni ofrecer soluciones definitivas.

Tampoco busca juzgar el pasado ni condicionar el futuro.

Es, sencillamente, una invitación a caminar con mayor conciencia, a dejarnos mirar por el Señor y a renovar el «sí» que un día pronunciamos; ese compromiso que, siendo personal, es también eclesial y comunitario, y sigue sosteniendo nuestra misión.

Deseo acompañarlos con respeto y cercanía.

No hablo desde fuera ni desde arriba, sino desde la experiencia de sabernos una familia pequeña, frágil y amada.

Una familia que conoce luces y cansancios, fidelidades silenciosas y búsquedas sinceras, alegrías profundas y heridas que aún piden cuidado.

Todo ello es nuestra historia real y todo lo ponemos, una vez más, en manos del Señor.

Los invito a acercarse a esta reflexión sin prisas y sin defensas, con el corazón abierto.

No como quien estudia un documento, sino como quien se deja acompañar.

Cada hermano encontrará resonancias distintas según su momento vital y su servicio actual.

No buscamos uniformidad, sino comunión.

Ojalá esta lectura nos ayude a escucharnos más, a cuidar la fraternidad confiada y a sostener la esperanza frente a los desafíos.

No caminamos solos: nos precede el testimonio de tantos hermanos y nos sostiene la fidelidad del Señor a la obra que Él mismo inició.

Pongo este texto en tus manos con gratitud y confianza.

Bajo la mirada materna de María, sigamos caminando juntos, sostenidos por la oración y la amistad fraterna, convencidos de que, en nuestra pequeñez, el Espíritu sigue pronunciando su «sí».

Con afecto fraterno.

En Pinerolo, 5 de agosto de 2026.

 

p. Luis A. Costantino Avila omv
Rector Mayor

Nota para la lectura

El siguiente texto nace más bien del deseo de acompañar el camino personal y comunitario, y pide ser leído con tiempo, pausas y disponibilidad interior.

Y piedad por quien lo ha escrito.

No es necesario recorrerlo de una sola vez.

Puede ser leído por partes, retomado, subrayado o simplemente dejándolo reposar.

Muchas manos han participado en la redacción, a quienes agradezco la confianza y apertura de espíritu.

Que cada uno tome de estas páginas aquello que el Señor le regale.

Gracias por la lectura.